Hace mucho tiempo, en la antigua ciudad de Salamanca, había una cueva oscura y secreta escondida bajo la vieja Iglesia de San Cebrián.
Esta cueva estaba envuelta en misterio y temor, ya que se decía que era la guarida del mismo Diablo. Los habitantes del pueblo susurraban que cualquiera que entrara en la cueva encontraría magia oscura y conocimientos prohibidos.
