Hace mucho tiempo situado en las antiguas tierras de España, vivía un joven noble llamado Don Juan.
Era apuesto, encantador y podía conquistar a cualquiera con sus palabras suaves y espíritu audaz. Pero Don Juan tenía un lado oscuro, no usaba su encanto para el bien, sino para seducir mujeres, rompiendo corazones y dejando caos a su paso. No le importaban los sentimientos de los demás ni las consecuencias de sus acciones. Todo lo que le importaba era su propio placer y diversión.
